14 Jun

¿Dependientes de las Nuevas Tecnologías?

La inmersión tecnológica de la que estamos siendo partícipes en las últimas décadas está trayendo consigo cambios sociales importantes, así como nuevas formas de dependencia de las que, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera somos conscientes.

La incorporación de internet a nuestras vidas ha abierto un universo de opciones al alcance de nuestra mano. El abanico de oportunidades en el mundo empresarial es innegable, basado fundamentalmente en las enormes posibilidades de la comunicación sin barreras de tiempo ni de espacio. En la educación, ha facilitado enormemente el acceso a todo tipo de información, así como nuevas vías en la utilización de recursos educativos. Respecto a los usos (y abusos) de internet para el ocio, poco hay que añadir que no conozcamos ya, incluyendo la enorme influencia y repercusión que han alcanzado las redes sociales.

En los últimos años, la incorporación al mercado de los teléfonos móviles multifuncionales, ha hecho posible que en un miso aparatito tengamos conexión telefónica, acceso a internet, música, cámara de fotos, agenda, juegos, reloj-despertador, GPS, y un sin fin de aplicaciones más para todos los gustos, convirtiéndose, para muchos de nosotros, en algo indispensable para el días a día.

Para los niños y adolescentes, una dependencia excesiva del teléfono móvil puede repercutir negativamente en su rendimiento académico, llevar al aislamiento social y a un acceso a información no deseable. Por esta razón, habremos podido ver, en los medios de comunicación, campañas de sensibilización para padres que promueven un uso responsable y controlado de las nuevas tecnologías por parte de sus hijos.

Sin embargo, ¿hasta que punto somos conscientes, nosotros, de nuestra propia DEPENDENCIA de las nuevas tecnologías? ¿Pensamos en los COSTES que nos supone un uso excesivo de las mismas?:

– Pérdida de autonomía e independencia.

La posibilidad y/o necesidad de estar permanentemente localizables puede conducir a una pérdida de intimidad e independencia. Damos por hecho que el otro debe estar ahí y responder con inmediatez a una llamada, mensaje o correo electrónico. Estemos donde estemos y con quien estemos, debemos estar disponibles. Y si no es así, incluso podemos juzgarlo como un acto maleducado o desconsiderado. ¿Alguien se da por aludido?.

– Desestructuración de tiempos de trabajo y ocio.

En relación con lo anterior, la ausencia de barreras en la comunicación y en el acceso a la información, puede hacer que estemos respondiendo una llamada de trabajo mientras estamos en el supermercado a las 9 de la noche, o bien que demos una vueltecita por Facebook en horario laboral. ¿Dónde dibujamos las barreras?.

– Restricción o entorpecimiento de la comunicación “cara a cara”.

Muchas veces, el tiempo que dedicamos a internet o a las nuevas tecnologías es tiempo que podríamos emplear en conversar con nuestra pareja al volver del trabajo, jugar con nuestros hijos, etc. Por cierto, ¿cuántas veces interrumpimos una conversación importante por culpa del tono de llamada impertinente de un teléfono móvil?.

– Sedentarismo y/o molestia físicas.

Un uso abusivo de las nuevas tecnologías suele llevar asociado un estilo de vida poco saludable, con poco ejercicio físico y pocas actividades al aire libre. Además, puede generar molestias musculoesqueléticas e irritación ocular, debido al mantenimiento de posturas por periodos prolongados de tiempo y a la exposición prolongada a pantallas.

– Aumento del riesgos de accidentes.

La dependencia del teléfono móvil y la necesidad de estar permanentemente “conectados” puede conducirnos a situaciones peligrosas, disminuyendo la atención, por ejemplo, mientras estamos al volante, cruzamos la calle o cuidamos de nuestros hijos.

La creciente presencia de las nuevas tecnologías en la sociedad está produciendo cambios en nuestra forma de vida e incluso en nuestro propio cerebro. Esta “tecnologización” no tiene precedentes en nuestra historia, y los estudios que se llevan a cabo sobre sus efectos revelan datos sorprendentes.
Para los más curiosos, os dejo este interesante enlace y os invito a la reflexión.

http://politica.elpais.com/politica/2015/05/06/actualidad/1430927826_380794.html