05 Feb

Felicidad: pautas para sentirnos más felices

¿Conoces a alguien que no quiera ser feliz? Parece ser que muchas de las cosas buenas que nos suceden en la vida aumentan nuestra felicidad pero sólo de manera temporal. Las personas nos acostumbramos pronto a lo bueno, y nuestras expectativas aumentan a medida que vamos alcanzando nuestros logros y objetivos. Es por ello que, hechos como un ascenso laboral o mudarnos a una casa más grande, no nos garantiza una felicidad estable y duradera.

En realidad, la felicidad se relaciona muy poco con factores externos. Tiene mucho más que ver con variables internas y psicológicas, así como con la serenidad y la paz interior. Incorporar en nuestra vida determinados hábitos y tomar conciencia de ciertos aspectos pueden contribuir enormemente a que nos sintamos más felices. Veamos a continuación algunos de ellos;

Practica el altruismo: el arte de dar y compartir

Las partes del cerebro que se activan cuando llevamos a cabo actos altruistas son las mismas que se activan cuando experimentamos sensaciones placenteras. La disposición a comportarnos de una manera generosa y compasiva con los demás nos llena de vitalidad, nos ayuda a relativizar nuestros propios problemas e incrementa nuestra felicidad.

Mantén unas buenas relaciones sociales y de pareja

En general, las personas más felices pasan menos tiempo a solas y más en compañía de amigos y familiares. Disfrutar de una red social amplia y satisfactoria  eleva nuestro grado de bienestar y satisfacción con la vida.

El hecho de estar en pareja también contribuye a que seamos más felices, siempre y cuando se trate de una relación armoniosa. Si no es así, puede actuar en el sentido contrario, siendo una fuente importante de malestar e insatisfacción. La clave está en la calidad de la relación afectiva.

Encuentra tu propósito en la vida

Conocernos mejor, saber cuáles son nuestros valores y nuestros dones, qué cosas nos apasionan, dónde y con quien queremos estar, qué personas son de verdad importantes para nosotros, en qué nos gusta emplear nuestro tiempo libre, qué actividades son capaces de  hacer que perdamos la noción del tiempo y recarguemos las pilas… En definitiva, levantarnos cada día con un sentido de propósito nos aporta una fuente inagotable de energía, de vitalidad y bienestar personal, orientando nuestra vida y conectando con nuestro interior.

Toma conciencia del momento presente

Hace pocos días, mi pareja descubrió, ocupando un digno puesto en uno de los estantes de la nevera, una bolsa de patatas fritas. Yo misma la había colocado allí unas horas antes sin ser en absoluto consciente de tan absurdo acto. A menudo nos movemos en nuestro día a día con el piloto automático puesto: repasamos mentalmente la lista de la compra mientras conducimos, y recordamos la conversación con nuestro jefe al mismo tiempo que preparamos la cena. Un reciente estudio demostró que somos más felices cuando mantenemos nuestra mente fija en lo que estamos haciendo en el momento presente, volcando nuestra atención en la tarea, independientemente del tipo de tarea y de si ésta nos resulta agradable o no. La verdadera felicidad es algo que sólo podemos experimentar en el presente, en el aquí y ahora.

Despierta al agradecimiento

Por muchos que sean nuestros problemas, siempre vamos a poder encontrar algo por lo que sentirnos agradecidos. El agradecimiento implica reconocer y apreciar las cosas buenas que tenemos en la vida. Muchas veces se trata de cosas sencillas y de carácter gratuito, como una charla animada con los amigos, un paseo al aire libre o un gesto amable por parte de un desconocido. Aprovechar estas oportunidades que nos brinda la vida diaria para reconocer lo positivo y expresar nuestra gratitud ayuda a inclinar la balanza  hacia nuestra felicidad.

Deja un comentario