03 Sep

Rupturas de pareja. ¿Por qué aumentan tras el verano?

El final del verano llegó y tu partirás…” eso decía la letra de la canción de tinte melancólico interpretada por el Dúo Dinámico. Y aunque este tema relata el fin de un efímero amor de verano, lo que sí parece estar demostrado es que tras el periodo estival el número de rupturas de pareja, divorcios y nulidades matrimoniales aumenta significativamente.

Pero, ¿por qué crece el número de separaciones en el tercer trimestre del año?, ¿no deberían servir los días de vacaciones para ayudarnos a desconectar y a enfocar los problemas de otra manera?

En primer lugar partamos de la idea de que la decisión de separarse, ya sea de mutuo acuerdo o promovida por una de las partes, no es algo que surja de manera abrupta, sino que es más bien producto de la reflexión durante meses o incluso años.
Los puntos de fricción entre los miembros de la pareja, las obligaciones, la escasez de tiempo, los problemas de comunicación, la mala estructuración del tiempo de ocio o la falta de habilidad en la resolución de problemas, pueden conducir a un debilitamiento y desgaste progresivo en la pareja.

A veces, la propia planificación de las vacaciones puede suponer una fuente de estrés si la pareja ya tiene problemas. Qué destino elegir, dónde alojarse, qué inversión económica se va a realizar o la elección de fechas, pueden ser causa de conflicto si no se ponen en marcha estrategias de negociación adecuadas.

Durante las vacaciones nuestros horarios y actividades cambian radicalmente. El tiempo que invertimos en pareja es mucho mayor y esto a veces, lejos de ayudar, evidencia e intensifica los problemas que hasta entonces han estado camuflados tras la rutina diaria. El darnos cuenta de esto puede ser la causa de una intensa frustración y decepción con respecto a la relación  e incluso puede llevarnos a tirar la toalla.

Si la decisión acerca de la ruptura ya está tomada desde hace tiempo, el final del verano puede verse como final de una etapa. Se convierte en un marcador temporal a partir del cual realizar cambios en nuestra vida. Algo semejante a lo que sucede con el comienzo de un nuevo año.

Por otro lado, durante el verano tendemos a pasar más tiempo fuera de casa, a salir más con los amigos, realizar más actividades al aire libre y a relacionarnos con más gente. Esto puede facilitar que encontremos otras alternativas a nuestra relación de pareja, sobre todo si ésta se encuentra ya debilitada o desgastada.

Pero no todo van a ser factores negativos a tener en cuenta: si bien es cierto que las vacaciones de verano pueden agravar áreas problemáticas en la relación que pueden desembocar en ruptura, también pueden convertirse en estupendos periodos de reflexión, oportunidades para el establecimiento de nuevos proyectos compartidos y mejoras en la comunicación y la intimidad dentro de la pareja.

14 Jun

¿Dependientes de las Nuevas Tecnologías?

La inmersión tecnológica de la que estamos siendo partícipes en las últimas décadas está trayendo consigo cambios sociales importantes, así como nuevas formas de dependencia de las que, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera somos conscientes.

La incorporación de internet a nuestras vidas ha abierto un universo de opciones al alcance de nuestra mano. El abanico de oportunidades en el mundo empresarial es innegable, basado fundamentalmente en las enormes posibilidades de la comunicación sin barreras de tiempo ni de espacio. En la educación, ha facilitado enormemente el acceso a todo tipo de información, así como nuevas vías en la utilización de recursos educativos. Respecto a los usos (y abusos) de internet para el ocio, poco hay que añadir que no conozcamos ya, incluyendo la enorme influencia y repercusión que han alcanzado las redes sociales.

En los últimos años, la incorporación al mercado de los teléfonos móviles multifuncionales, ha hecho posible que en un miso aparatito tengamos conexión telefónica, acceso a internet, música, cámara de fotos, agenda, juegos, reloj-despertador, GPS, y un sin fin de aplicaciones más para todos los gustos, convirtiéndose, para muchos de nosotros, en algo indispensable para el días a día.

Para los niños y adolescentes, una dependencia excesiva del teléfono móvil puede repercutir negativamente en su rendimiento académico, llevar al aislamiento social y a un acceso a información no deseable. Por esta razón, habremos podido ver, en los medios de comunicación, campañas de sensibilización para padres que promueven un uso responsable y controlado de las nuevas tecnologías por parte de sus hijos.

Sin embargo, ¿hasta que punto somos conscientes, nosotros, de nuestra propia DEPENDENCIA de las nuevas tecnologías? ¿Pensamos en los COSTES que nos supone un uso excesivo de las mismas?:

– Pérdida de autonomía e independencia.

La posibilidad y/o necesidad de estar permanentemente localizables puede conducir a una pérdida de intimidad e independencia. Damos por hecho que el otro debe estar ahí y responder con inmediatez a una llamada, mensaje o correo electrónico. Estemos donde estemos y con quien estemos, debemos estar disponibles. Y si no es así, incluso podemos juzgarlo como un acto maleducado o desconsiderado. ¿Alguien se da por aludido?.

– Desestructuración de tiempos de trabajo y ocio.

En relación con lo anterior, la ausencia de barreras en la comunicación y en el acceso a la información, puede hacer que estemos respondiendo una llamada de trabajo mientras estamos en el supermercado a las 9 de la noche, o bien que demos una vueltecita por Facebook en horario laboral. ¿Dónde dibujamos las barreras?.

– Restricción o entorpecimiento de la comunicación “cara a cara”.

Muchas veces, el tiempo que dedicamos a internet o a las nuevas tecnologías es tiempo que podríamos emplear en conversar con nuestra pareja al volver del trabajo, jugar con nuestros hijos, etc. Por cierto, ¿cuántas veces interrumpimos una conversación importante por culpa del tono de llamada impertinente de un teléfono móvil?.

– Sedentarismo y/o molestia físicas.

Un uso abusivo de las nuevas tecnologías suele llevar asociado un estilo de vida poco saludable, con poco ejercicio físico y pocas actividades al aire libre. Además, puede generar molestias musculoesqueléticas e irritación ocular, debido al mantenimiento de posturas por periodos prolongados de tiempo y a la exposición prolongada a pantallas.

– Aumento del riesgos de accidentes.

La dependencia del teléfono móvil y la necesidad de estar permanentemente “conectados” puede conducirnos a situaciones peligrosas, disminuyendo la atención, por ejemplo, mientras estamos al volante, cruzamos la calle o cuidamos de nuestros hijos.

La creciente presencia de las nuevas tecnologías en la sociedad está produciendo cambios en nuestra forma de vida e incluso en nuestro propio cerebro. Esta “tecnologización” no tiene precedentes en nuestra historia, y los estudios que se llevan a cabo sobre sus efectos revelan datos sorprendentes.
Para los más curiosos, os dejo este interesante enlace y os invito a la reflexión.

http://politica.elpais.com/politica/2015/05/06/actualidad/1430927826_380794.html

12 May

Problemas de sueño en niños: “¡A la cama!”

Los problemas de sueño afectan a un porcentaje elevado de los niños pequeños, aproximadamente al 37 %. Lo más común es que tengan un origen psicológico e incluso sean producto del propio desarrollo madurativo.

Los trastornos de sueño pueden tomar la forma de pesadillas, terrores nocturnos, sonambulismo o insomnio infantil, pero en la mayoría de las ocasiones se trata de la resistencia de los niños a acostarse, la dificultad para conciliar el sueño y/o al despertar reiterado a lo largo de la noche, con el consiguiente impacto en la vida familiar y, especialmente, en padres y cuidadores.

 No existen patrones exactos en las horas de descanso que deben respetarse, ya que, al igual que ocurre con los mayores, cada niño tiene unas necesidades de sueño específicas que además van variando según la edad. Sin embargo, en líneas generales, en los primeros meses de vida (0-3 meses), los bebés duermen una media de 17 horas, interrumpidas cada 3 o 4 horas para comer. Según avanzan los meses, se van alargando los periodos de sueño nocturno y reduciendo las horas de sueño durante el día, hasta llegar a unas 2 horas de siesta en torno al primer año de vida.

Sin embargo, muy a nuestro pesar, queridos padres y madres, en la práctica no todo es tan sencillo….

Cuando no hay manera de irse a la cama 🙁

Lloros, pataletas, gritos, incluso llegar a esconderse (a algunos no os sonará a chiste) a la hora de irse a dormir. Otras veces, el alboroto y las protestas se producen cuando los padres abandonan la habitación, o cuando apagamos la luz.

¿Cómo podemos contribuir a hacer más fácil la hora de irse a dormir?

  • Cuidemos el ambiente del sueño. El dormitorio infantil debe ser un lugar alegre y agradable, en el que el niño se pueda sentir tranquilo y relajado. Respecto a la iluminación puede ser útil utilizar un regulador de voltaje si el niño presenta temor a la oscuridad o rechazo a quedarse solo.
  • Evitemos la táctica de enviar al niño a la cama como castigo. Así conseguiremos que no asocie el acto de dormir con algo amenazante o negativo.
  • Utilicemos una rutina para dormir, esto es, una secuencia de acciones que acaben con el momento de irse a la cama. De esta manera el niño va a ir anticipando la llegada del final del día. Por ejemplo, puede resultar útil la secuencia baño/cena/actividad agradable (juego)/cama.
  • Dadle algunos avisos previos que le vayan recordando que el momento de irse a dormir está cerca. Mejor evitar sorpresas.
  • El juego de los últimos momentos del día deben ser actividades tranquilas, que induzcan a la relajación y al sueño. Es un exceso de optimismo pensar que tras una sesión de juego al pilla pilla vayan a caer dormidos al primer contacto con las sábanas.
  • Firmeza: no negociéis con ellos. En la medida de lo posible, los horarios deben respetarse siempre, y esto no debe incluir negociaciones. Si sucumbís a la negociación, debéis saber que es altamente probable que lo vuelvan a plantear en ocasiones sucesivas. Si resultó una vez, ¿Por qué no volver a intentarlo?.
  • Intentad no perder los nervios delante del niño. Somos un modelo de comportamiento para ellos
  • Si el niño es propenso a padecer miedo, debemos evitar que visualice o tenga contacto con contenidos que le produzcan temores o inquietud en los momentos previos a acostarse.

 Debemos tener en cuenta que son muchas y variadas las circunstancias que pueden provocar alteraciones en el patrón de sueño.

Afecciones físicas como los cólicos, la salida de los dientes (entre los 12-18 meses), pañales húmedos, eccemas que cursan con picor, infecciones de oídos, hambre, entre otros, son frecuentemente la causa de problemas en el sueño de los más pequeños.

Por otro lado, trastornos emocionales provocados por acontecimientos familiares o escolares también pueden contribuir a aumentar inquietudes o temores en los niños, con la consiguiente interferencia en los hábitos de sueño. En estos casos, lo más recomendables es hablar con ellos, explicándoles lo que ocurre y tratar de tranquilizarles.

 

25 Abr

Acoso Psicológico Laboral: “¿Por qué a mi?”

Mobbing, Acoso Psicológico Laboral, Hostigamiento Psicológico, Psicoterror Laboral… lo hemos llamado de muchas maneras. Pero, ¿sabemos reconocerlo?

 ¿Qué es el Acoso Psicológico Laboral?

 Se trata de conductas psicológicamente agresivas dirigidas contra una persona en el entorno de trabajo, ya sea por parte de un grupo o bien por una persona sola. Suceden de forma frecuente y durante un periodo largo de tiempo, atentan contra los derechos y la dignidad de la persona con la finalidad de disminuir su capacidad laboral y empleabilidad.

Veamos qué tipo de conductas son estas:

  • Conductas para dañar su reputación o dignidad, que puede ser en forma de rumores o burlas sobre rasgos físicos, formas de hablar o vestir, creencias religiosas, etc.
  • Acciones contra el desempeño laboral, proporcionándole una carga de trabajo excesiva o, por el contrario, retirándole las tareas que realizaba habitualmente y asignándole otras que no están en coherencia con su formación o experiencia.
  • Manipulación de la comunicación e información. Se omite la información relativa al trabajo a realizar, tanto en relación a las instrucciones de cómo debe hacerse la tarea, como en referencia a los resultados. Muchas veces se retira totalmente la palabra con el fin de aislar a la persona, y la mayor parte de la comunicación es en forma de críticas y reproches.
  • Acciones que ponen de manifiesto la desigualdad de la víctima con respecto a sus compañeros de trabajo. Por ejemplo, la distribución de horarios y turnos de trabajo de manera no equitativa, las diferencias de trato, peores condiciones del puesto de trabajo, etc.

¿Qué formas puede tomar el Acoso Psicológico Laboral?

Lo más frecuente es el Acoso Descendente, de jefes a subordinados. En este caso el acosador se encuentra en una posición privilegiada con respecto a la víctima. Es el tipo de acoso que más daño puede producir, ya que tiene más capacidad para incrementar el aislamiento y la indefensión de la persona que lo sufre.

 Otras formas de acoso son aquel que tiene lugar entre los propios compañeros de trabajo, de un mismo nivel jerárquico (Acoso Horizontal) y, menos frecuentemente, el que se dirige hacia un miembro de una posición jerárquica superior, por parte de uno o varios subordinados (Acoso Ascendente).

” Y… ¿Por qué a mi?”

Hay que tener claro que el acoso psicológico no es nunca culpa de la persona que lo sufre.

Dicho esto, hay muchos factores de la propia organización que pueden actuar como caldo de cultivo para que se den conductas de mobbing. Por ejemplo, un clima laboral competitivo e individualista, la ausencia de canales estables de comunicación dentro de la compañía, una dirección excesivamente autoritaria, una cultura organizacional poco flexible donde no se toleran las diferencias, altos niveles de estrés relacionados con el trabajo, empleo inseguro, etc.

Existen algunos factores que puede predisponer al acoso, en los acosadores y en los acosados:

  • Los trabajadores brillantes, resolutivos, atractivos, pueden ser considerados como rivales competitivos. Una autoestima baja en el hostigador y/o miedo a perder su liderazgo, pueden ser factores que faciliten la situación de acoso.
  • Trabajadores aparentemente vulnerables, indefensos o con peculiaridades físicas pueden ser un blanco más fácil para posibles burlas o ataques, ya sea con un propósito encubierto por parte del acosador, o por el mero hecho de hacer daño.
  • Trabajadores eficaces, activos y con iniciativa pueden ser vistos como una amenaza para aquellos que rechazan los cambios, dando lugar al hostigamiento psicológico cuando el acosador teme perder determinadas ventajas o que la situación laboral se vuelva más exigente.

Por tanto, el miedo a perder el puesto de trabajo, a perder el liderazgo (en muchos casos estrechamente ligado a la autoestima), a que se produzcan cambios en la organización que no desean y, en ultimo término, el objetivo destructivo y negativo de dañar a otra persona, son los factores presentes en el acosador que más contribuyen a que se desencadene la conducta de acoso.

Para más información sobre el Acoso Psicológico Laboral, os dejo el siguiente enlace del INSHT:

http://www.insht.es/portal/site/RiesgosPsicosociales/menuitem.8f4bf744850fb29681828b5c180311a0/?vgnextoid=e15e84fbb7819410VgnVCM1000008130110aRCRD

 

 

11 Mar

El poder de la Autocompasión

Es muy probable que si pensamos en la importancia de ser comprensivos, bondadosos y tolerantes, lo hagamos pensando en nuestra manera de ser o comportarnos con respecto a los demás. Desde niños nos enseñaron la importancia de estos valores a la hora de relacionarnos en sociedad, con los amiguitos, con la familia y con el resto del mundo. Pero, ¿qué hay de nosotros mismos?: ¿tenemos presente estos aspectos a la hora de afrontar nuestros fracasos, nuestras imperfecciones y limitaciones personales?, o, por el contrario, ¿respondemos ejerciendo un ataque y critica despiadada contra nuestra propia persona cuando cometemos errores o los resultados de nuestros actos no son los esperados?

Vamos a indagar un poco más acerca de qué es eso que llamamos Autocompasión y de cuáles son las ventajas de asumir un comportamiento compasivo con respecto a nuestra propia persona.

¿Cuáles son los pilares de la Autocompasión?

1. Ser comprensivos con nosotros mismos.

Consiste en enfrentarnos a nuestros errores e imperfecciones de forma amable y benevolente, asumiendo que la perfección no existe y reconociendo y aceptando nuestras virtudes así como nuestros puntos débiles. Hay que tener presente que los éxitos y los fracasos son parte de la vida y comunes a todas las personas.

2. Entender las circunstancias y el contexto que nos llevaron a actuar como lo hicimos, a ser como somos.

Todos nosotros contamos con una historia personal y familiar, una colección de éxitos pero también de frustraciones y pérdidas, además de la carga genética con la que vinimos al mundo. No debemos olvidar, a la hora de analizar nuestros comportamientos o el resultado de nuestras acciones, que todas estas circunstancias están influyendo para hacernos la persona que hoy en día somos.

3. Ser conscientes de nuestro propio sufrimiento ante las dificultades de la vida.

Mirarnos a nosotros mismos con bondad, esperanza y compasión en lugar de ser excesivamente críticos, crueles o juzgarnos a nosotros mismos de incompetentes. Ser conscientes de nuestro propio dolor  (en lugar de obsesionarnos ciegamente por solucionar el problema que nos causa malestar), constituye el primer paso para despertar comportamientos compasivos hacia nosotros mismos.

¿Qué beneficios conlleva ser Autocompasivo?

  • Las personas autocompasivas están más motivadas para conseguir sus metas y objetivos. Se esfuerzan por evolucionar y aprender de los errores del pasado. No se sienten tremendamente frustrados ni angustiados en caso de que las cosas no salgan como se espera porque no van a ejercer una crítica despiadada contra sí mismos. El menor miedo a fracasar les lleva a emprender nuevos proyectos de manera entusiasta y a recomponerse más rápidamente de un fracaso.
  • La Autocompasión genera un mayor equilibrio y bienestar emocional. Tanto es así que investigaciones recientes han relacionado una mayor autocompasión con menores índices de ansiedad, estrés y depresión. Es como si nos ayudara a enfrentarnos a los retos de la vida de una manera más segura, alejándonos de la amenaza de la vergüenza y la autocrítica y promoviendo actitudes de confianza, comprensión y aceptación incondicional con respecto a nosotros mismos.
  • Además de los beneficios personales, la Autocompasión también mejora las relaciones con los demás, incluyendo las relaciones de pareja. La capacidad de aceptar con naturalidad la imperfección de uno mismo y de entender el amplio conjunto de condiciones y circunstancias que nos hacen ser como somos, también ayuda a entender el comportamiento de los demás de una forma menos limitada y, por tanto, aumenta nuestra capacidad para el perdón.
  • Las habilidades de Autocompasión están relacionada con una mayor flexibilidad psicológica, de manera que seamos más conscientes del momento presente, evaluando nuestros comportamientos en función de si nos acercan o no a nuestras metas y valores personales. La flexibilidad psicológica, al igual que la Autocompasión, fomenta el bienestar emocional y aumenta nuestra calidad de vida.

Son muchos los beneficios. Merece la pena intentarlo, ¿verdad? 😉

05 Feb

Felicidad: pautas para sentirnos más felices

¿Conoces a alguien que no quiera ser feliz? Parece ser que muchas de las cosas buenas que nos suceden en la vida aumentan nuestra felicidad pero sólo de manera temporal. Las personas nos acostumbramos pronto a lo bueno, y nuestras expectativas aumentan a medida que vamos alcanzando nuestros logros y objetivos. Es por ello que, hechos como un ascenso laboral o mudarnos a una casa más grande, no nos garantiza una felicidad estable y duradera.

En realidad, la felicidad se relaciona muy poco con factores externos. Tiene mucho más que ver con variables internas y psicológicas, así como con la serenidad y la paz interior. Incorporar en nuestra vida determinados hábitos y tomar conciencia de ciertos aspectos pueden contribuir enormemente a que nos sintamos más felices. Veamos a continuación algunos de ellos;

Practica el altruismo: el arte de dar y compartir

Las partes del cerebro que se activan cuando llevamos a cabo actos altruistas son las mismas que se activan cuando experimentamos sensaciones placenteras. La disposición a comportarnos de una manera generosa y compasiva con los demás nos llena de vitalidad, nos ayuda a relativizar nuestros propios problemas e incrementa nuestra felicidad.

Mantén unas buenas relaciones sociales y de pareja

En general, las personas más felices pasan menos tiempo a solas y más en compañía de amigos y familiares. Disfrutar de una red social amplia y satisfactoria  eleva nuestro grado de bienestar y satisfacción con la vida.

El hecho de estar en pareja también contribuye a que seamos más felices, siempre y cuando se trate de una relación armoniosa. Si no es así, puede actuar en el sentido contrario, siendo una fuente importante de malestar e insatisfacción. La clave está en la calidad de la relación afectiva.

Encuentra tu propósito en la vida

Conocernos mejor, saber cuáles son nuestros valores y nuestros dones, qué cosas nos apasionan, dónde y con quien queremos estar, qué personas son de verdad importantes para nosotros, en qué nos gusta emplear nuestro tiempo libre, qué actividades son capaces de  hacer que perdamos la noción del tiempo y recarguemos las pilas… En definitiva, levantarnos cada día con un sentido de propósito nos aporta una fuente inagotable de energía, de vitalidad y bienestar personal, orientando nuestra vida y conectando con nuestro interior.

Toma conciencia del momento presente

Hace pocos días, mi pareja descubrió, ocupando un digno puesto en uno de los estantes de la nevera, una bolsa de patatas fritas. Yo misma la había colocado allí unas horas antes sin ser en absoluto consciente de tan absurdo acto. A menudo nos movemos en nuestro día a día con el piloto automático puesto: repasamos mentalmente la lista de la compra mientras conducimos, y recordamos la conversación con nuestro jefe al mismo tiempo que preparamos la cena. Un reciente estudio demostró que somos más felices cuando mantenemos nuestra mente fija en lo que estamos haciendo en el momento presente, volcando nuestra atención en la tarea, independientemente del tipo de tarea y de si ésta nos resulta agradable o no. La verdadera felicidad es algo que sólo podemos experimentar en el presente, en el aquí y ahora.

Despierta al agradecimiento

Por muchos que sean nuestros problemas, siempre vamos a poder encontrar algo por lo que sentirnos agradecidos. El agradecimiento implica reconocer y apreciar las cosas buenas que tenemos en la vida. Muchas veces se trata de cosas sencillas y de carácter gratuito, como una charla animada con los amigos, un paseo al aire libre o un gesto amable por parte de un desconocido. Aprovechar estas oportunidades que nos brinda la vida diaria para reconocer lo positivo y expresar nuestra gratitud ayuda a inclinar la balanza  hacia nuestra felicidad.

21 Ene

La Felicidad. Desmontando falsos mitos.

Si, al igual que yo, sois de aquellos que no han visto aumentar su economía ni un ápice como producto de las loterías navideñas, no desesperéis. Si con ello pretendíais encontrar la felicidad absoluta y la solución a todos vuestros problemas, ese no era el camino. A continuación vamos a desmontar falsos mitos acerca de qué es lo que nos lleva a aumentar nuestro bienestar y a ser más felices. ¿Me acompañáis?

Mito 1: El dinero y la Felicidad van de la mano

El dinero nos ayuda a estar más satisfechos con la vida en tanto que nos permite cubrir  nuestras necesidades básicas. Pero parece ser que a partir de cierto punto, el aumento de riqueza no se corresponde con un correspondiente aumento de felicidad a largo plazo. Esta es la razón por la que personas que han ganado importantes sumas de dinero de manera repentina, (como podría ser El gordo de Navidad en nuestro caso) vuelven, tras unos meses, a recuperar los niveles de felicidad que presentaban antes de ganar el premio. Por otra parte, los estudios de satisfacción vital de habitantes de diferentes países han revelado datos sorprendentes en la relación riqueza-satisfacción, a veces difícilmente explicables. Así, Japón presenta unos valores en satisfacción con la vida relativamente bajos, comparables a La India o Nigeria, siendo el nivel adquisitivo de sus habitantes escandalosamente superior.

Mito 2: La salud es Felicidad

Esto, que parece un hecho incuestionable, es una realidad a medias. A decir verdad, la salud física (en términos médicos objetivos) guarda escasa relación con la felicidad. Es la percepción subjetiva que tengamos sobre nuestro estado de salud lo que sí se corresponde con nuestro grado de satisfacción y felicidad. Ello explica que personas que atraviesan enfermedades graves no ven disminuir su satisfacción con la vida tanto como cabría imaginar, o que aquellas personas víctimas de accidentes que han quedado gravemente limitadas físicamente, presenten, tras un periodo de tiempo moderado, niveles de felicidad similares a la población general.

En los últimos años, estudios científicos han revelado que las personas venimos al mundo con unos niveles de felicidad programados, una especie de “termostato de la felicidad”. Los acontecimientos de nuestra vida van a variar los índices de felicidad o desdicha pero estos siempre van a tender a reequilibrarse en el punto previo.

Mito 3: Las personas mayores son infelices

No es cierto. De hecho, la satisfacción con la vida aumenta ligeramente con la edad. Lo que sí cambia es la intensidad de las emociones y la manera en que se afrontan los problemas según se envejece. Las personas mayores se acomodan más a las circunstancias que les rodean y experimentan con menos intensidad las emociones, tanto positivas como negativas.

Mito 4: “El matrimonio es la principal causa de divorcio”- Groucho Marx

Bromas aparte, y contrariamente a lo que muchos piensan, parece ser que las personas casadas, o que comparten su vida con otra persona, presentan mayores niveles de felicidad que el resto de los mortales. Lo que no está aún muy claro es si las personas emparejadas son más felices por el mero hecho de estarlo, o bien son aquellas personas mas felices las que a su vez resultan ser más sociables, extrovertidas y generosas, y por lo tanto encuentran más posibilidades de emparejarse o casarse.

Mito 5: ¿Disfrutar de un buen clima?; ¿Ser más inteligentes?; ¿Un mayor nivel educativo?

Tampoco ninguno de estos parámetros influye significativamente para que seamos más felices. Ni vivir en un clima soleado, ni tener la cabeza de Einstein, ni aumentar el nivel de estudios van a ser instrumentos para incrementar nuestro nivel de felicidad.

¿Cuáles son pues las claves que nos pueden ayudar a ser más felices?… Para eso tendremos que esperar a nuestro siguiente post. Continuará… 😉

10 Dic

5 Claves para fomentar una comunicación sana y positiva en la pareja

claves comunicacion en la pareja

Las fiestas navideñas se aproximan y, con ellas, las oportunidades de compartir tiempo en familia, con amigos o con nuestra pareja se multiplican. La ruptura con la rutina diaria, junto con una mayor dedicación de nuestro tiempo en pareja, puede ser motivante y beneficioso para la propia relación o, por el contrario, ser la causa o el agravante de roces, problemas de comunicación y conflictos internos.

A continuación vamos a repasar 5 claves para fomentar una comunicación sana y positiva en la pareja: 

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21 Nov

Formas de ayudarte a superar una pérdida

Hace varios días éramos testigos a través de los medios de comunicación de una de los más graves accidentes de autobús ocurridos en nuestro país en los últimos años, que acabó con la pérdida de 14 personas.

Este tipo de noticias, además de recordarnos la impredecibilidad del mundo en el que vivimos, nos acerca de alguna manera al fuerte sentimiento de tristeza y desamparo que conlleva la pérdida de un ser querido. Podemos ponernos por un momento en la piel de los familiares y amigos de esas 14 personas   Leer más